BAQUIANA – Año XXII / Nº 117 – 118 / Enero – Junio 2021 (Poesía II)

FOTO SECCIÓN POETICA

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ALEJANDRA FERRAZZA

Nació en Buenos Aires, Argentina. Es poeta y narradora. Actualmente reside en Miami. Cursó los primeros años de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Participó en el taller de narrativa de la escritora argentina Susana Silvestre. Fue elegida para participar del taller para escritura de telenovelas coordinado por Telemundo y Miami Dade. Fue invitada al Primer Festival de Poesía de Granada en Nicaragua (2005). Es cofundadora del Proyecto Setra y co-dirigió por diez años el Taller Creativo de dicho proyecto en la librería Books & Books en Coral Gables. Es presidenta de la Fundación Nagari, una organización sin fines de lucro creada para promover a artistas y escritores a través de la revista Nagari, en su formato impreso y digital. Ella es también cofundadora y directora general de dicha revista. Formó parte de la Antología de Cuentos del Club Cultural Atenea – Ediciones Impresión (2000) y de la primera y segunda antología de narrativa y poemas de Nuevo Milenio– LiArt Internacional (2002). Forma parte de la selección poética de Miami La ciudad de la unidad posible editada por Editorial Ultramar (2009), presentada en la Feria del Libro de Miami en el mismo año y traducida al inglés en 2011. Participó en la selección poética Aquí [Ellas] en Miami publicada por Katakana editores (2018). Sus poemas y cuentos han sido publicados en medios digitales tales como: Crear en Salamanca, Metaforología y Nagari Magazine.

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A CADA INSTANTE DESCUBRO

la necesidad de encontrar

el abandono del cuerpo,

la exploración subyacente

del amor no mutilado.

 

En mi pensamiento, resurjo

intacta, sin pérdida de tiempo,

en una dimensión inventada.

 

Acaricio esa sombra bajo la piel

inconstante de lo no realizado,

y la consecuencia del ser y no ser.

 

Devano las madejas

enredadas de recuerdos.

 

Entre tanto intervalo sobrevivo,

dibujando palabras

bajo el trazo esquemático

de una línea sinuosa.

 

 

EL TIEMPO ANUDA SOMBRAS

que se parecen a nosotros,

hace y deshace

muda fachadas,

nos envuelve

en su eterno devenir.

 

Somos aquellos

que tal vez nunca regresen,

o nunca se hayan ido.

 

La oscuridad se aloja

entre nosotros,

despunta nuestros sueños…

y crece.

 

La madeja se enreda,

nos cubre,

pero el tiempo sigue andando,

cruza más umbrales

golpea nuevas puertas

y nosotros…

quedamos detenidos.

 

 

ELLA INTUYE QUE SIEMPRE EXISTIRÁ UNA ESQUINA

donde encuentre sus labios,

o una copa embriagada de secretos

en el zaguán de alguna calle.

 

Sus vientres latieron al unísono.

Su boca en espera de amaneceres sin relojes

sin equipaje ni destino

desfalleció entre esos pliegues

tan ávidos de tiempo,

cuando la luna conjuraba miel y llanto

en una sola noche de ventanas abiertas

donde se detenían todos los sueños,

mientras un saxofón acariciaba un poema

y el perfume de la quinta avenida

invadía sus poros de la manera

más dulce y más perversa.

Pero…

existe siempre la posibilidad de un choque de ojos

a la vuelta de otra esquina

o de un boleto de avión sin rumbo fijo.

Es lo imprevisto.

Una carta abierta… a la eventualidad.

 

 

ESTE INVIERNO

puedo concederte privilegios,

alimentada por letargos

y siestas imprecisas,

cobijando tu piel

bajo una sombra gris

en lo desconocido de mí.

 

El sol detiene su aliento

esperando cambiar

trivialidades.

 

Ataviada con palabras

que se desprenden de mí,

aparezco desnuda.

Imposible cubrirme con el desamparo

ya que en su transparencia

estoy ausente.

 

Volátil tu susurro

solo consigue aquietar

mi desatino.

 

 

SI PUDIERA CUBRIRTE

con mi piel y mis desvelos

en el azul de la noche…

no habría distancia.

Si pudiera encontrar

en el enredo

la punta de tu ovillo…

no habría misterios.

Podría así conquistar

el mundo y reír

hasta la madrugada,

entregarme a la emboscada

de tus manos

y dormirme en tu pecho

mientras la lluvia

golpea nuestra ventana.

 

 

SOFISMA

 

Perpetua en tu mirada

la distancia

desata la voluta del tiempo.

En una línea recta

el recuerdo se aferra.

Del pasado a este presente

solo la imagen perdura indemne.

Tu sofisma sobrevive,

y quién soy yo para quebrarlo.