BAQUIANA – Año XX / Nº 111 – 112 / Julio – Diciembre 2019 (Entrevista I)

FRANCISCO JAVIER PÉREZ:

“HABLAR UNA LENGUA ES UN DESTINO”  

 

por

Armando Chávez Rivera

 

Francisco Javier Pérez - Foto cortesía de la ASALE I 382 X 500

 


Nació en Caracas, Venezuela (1959). Se integró a la Academia Venezolana de la Lengua (sillón R) el 20 de octubre de 2003. Tomó posesión el 14 de marzo de 2005 con el discurso titulado La historia de la lingüística en Venezuela y su investigación historiográfica (PDF). Fue bibliotecario (2007-2009), vicepresidente (2009-2011) y presidente de la AVL (desde el 2011 hasta 2015). Es Secretario general de la ASALE desde el 25 de noviembre de 2015.

Licenciado en Letras y máster y doctor en Historia, Francisco Javier Pérez es profesor titular de la Universidad Católica Andrés Bello y director de la Cátedra Andrés Bello en esta misma universidad. Es miembro de número del Instituto de Estudios Canarios, presidente de la Fundación Julio César Salas, y miembro fundador de la Fundación Pedro Grases. Además, es el director del Boletín de la Academia Venezolana de la Lengua desde el 2006 hasta la actualidad. Ha sido coordinador de la Comisión de Lexicografía (2007-2011) y coordinador de la Comisión de Ortografía (2007-2011).

Ha recibido, entre otros, el Premio de Ensayo Julio César Salas; la Mención Honorífica en el Premio de Ensayo Orlando Araujo; el Botón Profesor Luis Díaz (Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, Vicerrectorado Académico de la Universidad de Carabobo); el Premio IBBY (International Board on Books of Young People) por el Diccionario venezolano para jóvenes. Además, el Encuentro de Profesores e Investigadores de la Lingüística le rindió homenaje en su edición número XXIII, celebrada en el Instituto Pedagógico Rural El Mácaro (estado de Aragua), en 2004.

Es autor de numerosas publicaciones, entre las que destacan: Historia de la lingüística en Venezuela (1988); Glosario de términos de transporte terrestre usados en Venezuela (1988); Diccionario del habla actual de Venezuela (1994); Estudios de lexicografía venezolana (1997); Satisfacciones imaginarias 1. Una indagación sobre lingüística y poética (1998); Diccionarios, discursos etnográficos, universos léxicos. Propuestas teóricas para la comprensión cultural de los diccionarios (2000); Diccionario venezolano para jóvenes (2002); Las disciplinas lingüísticas en Venezuela. Situación actual, otras miradas y nuevas expectativas (2004); Pensar y hacer el diccionario (2005); El insulto en Venezuela (2005); El lexicógrafo inadvertido: Alejandro de Humboldt y su exploración lingüística (2005); El sabio en ruinas. Biografía escrituraria de Félix E. Bigotte (2007); Del lado de los cautivos. Satisfacciones imaginarias 3 (2007); Diccionario histórico del español de Venezuela (2012); Laceración y salvación. Sobre Julio César Salas (2013).

Participó en la sesión de clausura del VII CILE, celebrado en San Juan (Puerto Rico) del 15 al 18 de marzo de 2016.

En junio de 2016, visitó Nicaragua y Panamá para participar en el centenario de Rubén Darío y en el aniversario de la Academia Panameña. En agosto de 2016, publicó el segundo tomo del Diccionario histórico del español de Venezuela.

En septiembre de 2016, durante un viaje institucional a Cuba y Colombia, fue nombrado académico correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua y miembro honorario de la Academia Colombiana de la Lengua. En el Segundo Congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), en octubre de 2018, fue nombrado académico correspondiente.

El 17 de noviembre de 2016, participó en la XXII Reunión del Consejo Directivo de la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina, España y Portugal (ALANAM) con la conferencia La conceptualización del panhispanismo en relación con su práctica lexicográfica. 


Secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), el intelectual venezolano Francisco Javier Pérez aborda en esta entrevista su desempeño al frente de esa institución y, además, reflexiona sobre su trayectoria como investigador y escritor. 


Francisco Javier Pérez ha labrado una carrera en la cual se suceden los méritos como investigador, escritor y profesor. En libros, artículos y conferencias, ha combinado con acierto temas de filología, lingüística, lexicografía e historia. Se distingue por investigar a fondo y rendir cuenta de sus hallazgos con escritura amena y elegante. Se ha enfocado en Hispanoamérica y España, pero también ha mostrado interés por pensadores y artistas de otras lenguas y regiones.

Ha alternado la confección de diccionarios del español de su Venezuela natal con los estudios sobre personalidades como Alejandro de Humboldt y Andrés Bello. En sus artículos, establece detallados recuentos críticos, aboga por nuevas perspectivas teóricas y exhorta a rescatar obras olvidadas o subestimadas, pero con valor para la historia de la lingüística. En sus libros, irradia una pasión por la lexicografía que es capaz de atraer a un público amplio de lectores.

Es evidente que trabaja infatigablemente y que su energía es inconmensurable. En Caracas, se mantuvo vinculado a universidades, fundaciones, centros de investigación y, en especial, a la Academia Venezolana de la Lengua. En Madrid, donde radica actualmente como secretario general de la ASALE, mantiene su ritmo de publicaciones y sigue siendo un grato conferencista y entrevistado. Su prestigio se extiende y sus aportes son cada vez más apreciados.

La ASALE es un promontorio ideal para sopesar obras y proyectos que dotan de unidad, integridad y crecimiento a un idioma que hablan más de 500 millones de personas. Creada en México en 1951, la institución agrupa a las 23 corporaciones nacionales de la lengua española, incluyendo a la Real Academia Española (RAE). Este es el resultado de un largo camino, con hitos como la fundación de la RAE en 1713 y la creación de las primeras academias nacionales en Hispanoamérica en el siglo XIX.

A continuación, una entrevista a Francisco Javier Pérez, respondida por escrito en junio de 2019, en Madrid. En verdad, estas páginas son una prolongación de una tarde de octubre de 2018, en la ciudad de Washington, durante la cual estuvimos conversando sobre el idioma español a la luz de sus vínculos con la cultura y el poder, mientras recorríamos la colina del Capitolio y la Biblioteca del Congreso, entre columnatas, cúpulas y frisos, jardines y pórticos, mármoles y bronces.

 

ACR: La ASALE y la RAE han presentado en las últimas dos décadas un conjunto de obras valiosas, entre ellas: Ortografía de la lengua española (2010), Nueva gramática de la lengua española (2009-2011), Diccionario de la lengua española (2014), Diccionario de americanismos (2010), Diccionario panhispánico de dudas (2005) y Diccionario práctico del estudiante (2012). Además, se han publicado ediciones conmemorativas de clásicos de la literatura en español. Han sido proyectos costosos, que demandaron trabajo especializado y en equipo. ¿Cuál ha sido la respuesta del mercado, el público, las instituciones y los mecenas? ¿Siguen fluyendo los recursos para preparar obras de semejante calidad?

FJP: Esta lista de obras debe interpretarse como notable saldo de uno de los períodos más productivos y sólidos de las academias en relación con el estudio, comprensión y difusión de lo que significa hoy nuestra lengua. Aunque cada una de estas obras tuvo un coordinador, está claro que son obra colectiva, como ninguna otra antes en la lingüística del español. Lexicógrafos, gramáticos, ortógrafos, escritores y humanistas de todo el mundo hispánico fueron concertados para producir estos monumentos de nuestro presente lingüístico. Académicos de las 23 corporaciones que conforman la ASALE se abocaron con mucho tesón a la ordenación, descripción y revisión de cada una de estas exigentes obras. Nuestro trabajo debe medirse a largo plazo y, en este sentido, creo que las obras mencionadas ocuparán un lugar en la consideración de lo que hoy aportan las academias, mucho más que en cualquier otra época anterior, al estudio comprometido con la lengua. En lo intelectual, estas obras y sus enseñanzas han quedado instaladas para siempre en los diferentes usuarios que ellas demandan y asumidas con la condición de imprescindibles. En lo económico, las cifras han subido y bajado de acuerdo al fluir caprichoso o impredecible de los mercados y en consonancia con las estrategias de comercialización más o menos efectivas ensayadas por las editoriales en cada caso. Estos vaivenes han supuesto una merma en algunos recursos y la demora en algunas tareas, que en ningún caso han significado improvisación o un descenso en la alta calidad que estas obras tienen. Las academias tienen aprendido desde hace mucho la lección sobre la responsabilidad hacia la lengua, objetivo final de la investigación lingüística, y por ello la deuda es siempre con la lengua y sus usuarios y no con los mercados, las editoriales o las instituciones.

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ACR: ¿Cómo ha sido la recepción del Diccionario de americanismos (2010)? ¿Se han trazado planes para una nueva edición? ¿Se ha previsto ya cómo enriquecerlo y perfeccionarlo? ¿Los beneficios del formato digital podrían llevar a renunciar a la edición en papel?

FJP: Desde hace años se viene pensando en la posibilidad de hacer una segunda edición de este diccionario, no porque la materia que estudia esté superada o haya caducado, sino porque un diccionario que pretenda abarcar el léxico distintivo de los 19 países hispanoamericanos exige una constante puesta al día y un seguimiento de la evolución de la materia léxica. Como se sabe, esta obra fue el resultado de muchos años de estudio por parte de las academias y de una puesta descriptiva muy exigente que dirigió Humberto López Morales. El proyecto de esa segunda edición sigue en pie, pero está claro que tendrá que pensarse en formato digital, dadas la complejidad y volumen de la materia. Sin desmayo las academias han seguido explorando el léxico de sus países y buena cuenta dan de ellos los varios diccionarios que se han publicado en los últimos años (con fortuna han presentado diccionarios las academias de Argentina, Chile, Cuba, México, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, entre otras) y que vendrán a sumarse a los esfuerzos generalizadores de proyectos como el del Diccionario de americanismos, del año 2010.

 

ACR: ¿Quedan malentendidos en el público derivados de la falta de comprensión de que las academias aspiran a basarse en el rigor y los métodos científicos para producir diccionarios de la lengua que sean de carácter descriptivo y no normativo? ¿Interfiere esta situación en la recepción de las obras académicas o en la interacción del público con las academias nacionales?

FJP: La oscilación entre la descripción y la norma ha sido siempre asunto de primera importancia para la tarea de las academias, acusadas muchas veces de puristas por su pretensión de instaurar una norma única para justificar los usos lingüísticos. La clave moderna para solventar estos históricos reclamos ha sido el seguimiento de una “norma policéntrica”, esa que no domicilia en una sola región el dominio sobre la lengua y que, al contrario, lo pluraliza entendiendo los múltiples centros desde los que el ejercicio panhispánico construye una imagen sobre la diversidad de nuestra lengua. De esta suerte, se conceptualiza al español como lengua panhispánica, es decir, español de todos en general y de nadie en particular. Lengua unitaria y diversa a la vez, sus señas de identidad más perdurables.

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ACR: ¿Cuánto se ha avanzado en preparar diccionarios integrales del español usual de países y zonas de Hispanoamérica?

FJP: En realidad, se ha avanzado poco, debido a las dificultades de diccionarios que tienen por cometido la recogida total de materiales léxicos, tanto de lo diferencial como de lo uniforme. Quizá la exploración léxica por zonas pueda tener un mayor sentido, pues identifica similitudes y ofrece imágenes culturales gracias a la lengua que resultan muy útiles.

Recuerdo que en Alemania hablábamos con la finada académica cubana y gran lingüista Gisela Cárdenas sobre la necesidad de un diccionario para el Caribe, es decir, de un repertorio unitario que mostrara la riqueza léxica de una región por lo mucho que se parece; una indiscutible fuente de identidad lingüística y cultural. La exploración por zonas dialectales, tanto como la que se organiza a partir de correspondencias y comparaciones será uno de los cometidos de las décadas venideras, pues puede aportar importantes datos para el estudio del español americano y de sus relaciones lingüísticas.

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ACR: ¿En qué momento se encuentran las tareas de reconstrucción y escritura de lo que ha sido la historia de la elaboración de diccionarios de la lengua en suelo americano?

FJP: Aunque muchos lexicógrafos historiadores, como es mi caso, hacemos esfuerzos para lograr reconstruir la historia de nuestros diccionarios, sigue siendo una tarea pendiente contar con un repertorio historiográfico que señale lo que ha sido la vocación por el diccionario en América. Contamos, sin embargo, con repertorios particulares de algunos países, pero no así con una historia que con visión abarcadora y americana trate de comprender fenómenos comunes y de recoger las experiencias nuevas de muchos autores y escuelas. No contamos ni siquiera con una cronología, ni con una cronobibliografía que nos oriente suficientemente, a pesar de los muchos repertorios parciales de los que nos valemos. Aun entendiendo la profusión de obras, autores, escuelas, proyectos, bibliografías y estudios que una obra de revisión histórica debería considerar, es casi imposible de establecer algunos vínculos que den luz sobre lo que las distintas épocas hicieron y de cuáles fueron los aportes mayores.

 

ACR: ¿Cuáles considera que han sido hasta ahora los mayores aportes de su gestión en la ASALE?

FJP: Quizá deba decir que el legado recibido de mi antecesor en el cargo, el maestro, amigo y gran lingüista Humberto López Morales, me ha facilitado la labor de continuar avanzando en cuanto al espíritu de fraternidad interacadémica que caracteriza a la Asociación. Sin embargo, como nunca está ni todo hecho ni todo por hacerse, hemos reforzado el seguimiento de la gestión panhispánica en los distintos proyectos de descripción del español y la cohesión entre las academias asociadas. Asimismo, la divulgación de los valores permanentes de la filología de nuestra lengua llevada a cabo por autores españoles y americanos está siendo recogida en la colección “Clásicos ASALE”, de la que han aparecido ya los seis primeros números. En otro sentido, ser la voz de América en Madrid además de una gran responsabilidad es una apuesta de equilibrio y buen hacer en una institución en donde la igualdad y respeto debe privar como valores supremos.

 300 años de la RAE - portada de libro FJP 282 X 400 Los Años Alemanes portada 282 X 400 Nuevos Temas de Linguistica Bellista 282 X 400

 

ACR: Libros como Satisfacciones imaginarias (2007) y Los años alemanes (2018) confirman que usted se ha interesado por obras y autores de diversas culturas, lenguas y períodos históricos. ¿De qué manera influye en sus proyectos de investigación esta etapa actual de su vida, de numerosos viajes, reuniones y contactos con colegas de las academias nacionales de la lengua?

FJP: Como bien señalas, me encuentro en una nueva etapa de mi vida y de mi carrera. Nunca, como ahora, he estado tanto tiempo fuera de Venezuela y quiero por ello que este alejamiento físico (que no lo es en absoluto espiritual), me permita estar más cerca de los problemas de mi país, de mi tiempo y de mis intereses de estudio y de pensamiento. Mi conocimiento de nuestro continente y de su lengua ha crecido mucho con cada uno de mis viajes por Hispanoamérica. Estar en España resulta en ese sentido la mejor atalaya desde donde observar lo que somos los hispanoamericanos. Ángel Rosenblat en su precioso ensayo La primera visión de América terminaba afirmando que la primera visión de nuestro continente había sido la de un sueño, que no era más que la de España soñándose en América. Yo creo que todos los americanos que nos encontramos hoy en España vivimos lo mismo, pero inversamente: vivimos de nuestra ensoñación americana y soñamos con hacer de España un puro sueño americano.

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ACR: La informática ha propiciado la construcción de un corpus de referencia como el Corpus del Español del Siglo XXI (CORPES XXI). Además, los sistemas computacionales han facilitado el acceso público a diccionarios y otros repertorios. Sobre este tema de las tecnologías y la actividad lexicográfica, ¿en qué medida han quedado satisfechas sus expectativas como investigador y qué deseos quedan pendientes?

FJP: Para decirlo con absoluta franqueza, el investigador es siempre un ser insatisfecho. Queremos llegar siempre más lejos y eso hace que no podamos detenernos nunca. Aunque la lexicografía del presente no se concibe sin los apoyos informáticos, en ocasiones sentimos una nostalgia por el pasado inmediato de la disciplina, que hacía que el diccionario se entendiera como un compendio de visiones de la realidad en donde la percepción de los usos pesaba más que lo que hoy representa la certeza estadística de los mismos. Sin parecer retrógrado y confiando grandemente en la información suministrada hoy por los corpus, no dejo de añorar las delicias de los viejos métodos.

El Siglo en Ruinas - FJP - Libro Portada 282 X 400 Andrés Bello y su filología FJP Libro Portada 282 X 400 El Insulto - Libro portada FJP 282 X 400

 

ACR: Varios libros y artículos suyos revelan interés por personajes que tuvieron una existencia marcada por la genialidad, el dinamismo y el afán renovador, como Alejandro de Humboldt y Andrés Bello. ¿Qué otros personajes del siglo XIX atraen su atención y pudieran ser motivo de sus próximas publicaciones?

FJP: Yo siento una verdadera pasión admirativa tanto por los patriarcas de las letras americanas (Bello, Martí, Darío, Rodó, Hostos, Heredia) y por los científicos, artistas o historiadores en clave literaria (Humboldt, Codazzi, Bonpland, Baralt, Pittier). Me interesa el tratamiento que dan a la lengua para que sea capaz de hacerse filosofía o teoría gracias al lenguaje. Cobra mucho sentido para mí cuando alguno de estos nombres desplaza sus intereses iniciales para “hacer lingüística” y ofrecer visiones de la lengua que no sospechábamos. Estoy convencido de que el siglo XIX sigue siendo nuestro gran desconocido y que quedan aún muchas figuras sin descubrirse o sin estudiarse con la complejidad que merecen (ahí está Baralt, autor del primer diccionario de galicismos y pionero de la lexicografía histórica del español). Me fascinan personajes como el de Félix E. Bigotte que yo he estudiado en mi libro El sabio en ruinas. Se trata de un indólogo venezolano, autor de una gramática comparada, suerte de Bopp tropical, cuya vida infausta lo lleva a hundirse en las aguas funestas de una sociopolítica aniquiladora. Quizá sea el primer antihéroe en los estudios literarios decimonónico, tan poblado de glorias y celebridades. Me gustan los perdedores de nuestra vida intelectual y las ruinas de nuestros sabios; la inadvertencia de su sapiencia y lo inacabado de su gestión.

Fuera del espacio americano, me gustaría tener tiempo para estudiar a Flaubert y a Berlioz, en sus derivaciones lingüísticas y poéticas; como lexicógrafo el escritor (en su repertorio de tópicos y en su teoría infusa del lenguaje) y como poeta el músico (en su correspondencia, en su crítica y en los textos de amplio lirismo de sus óperas).

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ACR: En los Estados Unidos, se observa una disminución de programas universitarios dedicados al español y un descenso de la matrícula de estudiantes. Desaparecen cursos que antes eran exitosos y se deterioran las condiciones de trabajo de los profesores. ¿Qué opina sobre esta paradoja del crecimiento de la comunidad hispanohablante al mismo tiempo que se constata un panorama institucional adverso en cuanto a la lengua y la cultura hispanas?

FJP: Esas trabas de las que hablas serán el incentivo mayor para que el español siga creciendo en los Estados Unidos. Lo que no entienden los políticos y los funcionarios es que las lenguas tienen una fuerza que no pueden frenarla las disposiciones legales, más allá de los inmediatos entorpecimientos que estas regulaciones ejercen. De ahí que la paradoja siga existiendo y que el crecimiento del español en los Estados Unidos continúe su curso pasmosamente ascendente. La presencia de hispanohablantes obligará a aumentar los programas que hoy disminuyen y a hacer crecer la matrícula estudiantil que hoy desciende. La potencia de este fenómeno en los Estados Unidos es tal que estoy firme en la idea de que el español se fortalecerá en el ámbito familiar en un tiempo en que en el ámbito social parece disminuir. Es la gesta de una lengua que se arraiga en lo familiar mientras se pretende desarticularla de los espacios sociales. Esto será así por un tiempo y luego la lengua española retomará su camino expansivo de siempre. Los 57 millones de personas que hoy hablan español en los Estados Unidos pueden dar fe de las verdades anteriores. Igualmente, la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que me ha honrado eligiéndome como miembro correspondiente, es la institución llamada hoy y en el futuro para acompañar este desarrollo tan notable de nuestra lengua y para orientar en relación con los mejores usos. Tanto el español como su Academia en el país del Norte tienen un destino promisor garantizado.

El Nacional A - Revista 282 X 400 Cuadernos Hispanoamericanos portada FJP 282 X 400 El Nacional - Revista FJP 282 X 400 

 

ACR: ¿Cree que los discursos nacionalistas, la intolerancia, el racismo y la xenofobia podrían dejar un efecto negativo y duradero sobre el prestigio simbólico del idioma español, afectar su expansión, dañar su protagonismo en instituciones internacionales o perjudicar su empuje como recurso que genera beneficios económicos?

FJP: No solo el español, sino todas las lenguas mayoritarias del mundo están hoy acosadas por ese tipo de influencias discursivas. Son males del presente que no son fáciles de sortear. Sin embargo, deben combatirse desde las lenguas mismas y valiéndonos de los propios recursos con los que ellas nos proveen. Frente a nacionalismos, a exclusiones, a etnocentrismos y al rechazo a lo foráneo, las sociedades se protegen de dos maneras: por una parte, tratando de que el cuerpo social se haga cada vez más global, más tolerante, más policéntrico y más hospitalario; en definitiva, que tienda cada vez más al respeto hacia las personas por su pura y simple condición de personas: lo humano por encima de los hombres; por otra parte, promoviendo discursos globales y de aceptación de las diferencias, tanto como de expresiones plurales y de solidaridad que sean capaces de mantener activos estos valores y que lo hagan amparados en similares procesos cumplidos a lo interno de las sociedades. En este sentido, siento que muchas veces se tuercen los caminos. Es el caso del recrudecimiento de los igualitarismos que generan falsas igualdades, de las paridades que fortalecen los grupos de tensión, de las inclusiones formales que sucumben ante el odio real a los otros y de las falsarias conquistas de libertad que gestan cárceles mentales en donde la libertad verdadera queda encerrada para siempre. Al día de hoy, un discurso formalista recorre nuestro mundo y produce un daño muy grande: importa más la duplicación de géneros en la lengua que el buen trato hacia los géneros, importa más colocar pancartas con frases de bienvenida a los refugiados que ofrecerles auténticos refugios para subsistir, importa más hacer política o publicidad sobre la tolerancia que reconocer que nuestro mundo segrega por razas, colores, olores, orígenes, ideas, bienes, credos y sexos.

¿Qué hacer desde la lengua? Sin que tenga una respuesta, creo que entender las lenguas como espacios de libertad en donde el uso inteligente cobre protagonismo haría mucho bien. Desterrar toda forma de purismo lingüístico y de supremacía en la lengua en favor de multicentrismos y panhispanismos que acepten que todo cabe en la lengua si se hace con sentido de bien y que todo puede decirse en la lengua si se entiende que la lengua es la casa de las palabras de todos. La lengua como el hogar de lo unitario y lo diverso, de lo igual y lo diferente, de lo tradicional y lo moderno, de lo histórico y lo presente, de lo general y lo particular. Hablar una lengua es un destino. Solo hace falta decidir si queremos que la lengua que hablamos sea nuestra fortuna o nuestra fatalidad.

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Armando Chávez Rivera agradece al Centro John W. Kluge el patrocinio y las favorables condiciones de investigación que le permitieron preparar esta entrevista y varios artículos sobre lexicografía durante su residencia como Académico en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (Agosto de 2018 – Julio de 2019).


 

 

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