BAQUIANA – Año XVII / Nº 97 – 98 / Enero – Junio 2016 (Poesía III)

FOTO SECCIÓN POETICA

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WASHINGTON DANIEL GOROSITO PÉREZ

Nació en Montevideo, Uruguay (1961). Poeta, narrador, ensayista, periodista, investigador y catedrático universitario. Es Licenciado en Sociología y Licenciado en Periodismo aplicado a los Medios de Comunicación Social con Postgrado en Enseñanza Universitaria. Diplomado en Desarrollo Humano Integral. Ha obtenido premios de periodismo, ensayo, cuento y poesía en México, Uruguay, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Alemania y Francia. Ha integrado antologías poéticas en Uruguay, México, Argentina, Italia y Estados Unidos. Es columnista de Análisis Internacional y Temas de Defensa en publicaciones de México y Uruguay. Es miembro de las organizaciones: Unión Católica Internacional de la Prensa (UCIP), Poetas del Mundo y Red Mundial de Escritores en Español (REMES). Ha publicado su obra poética y narrativa en Brasil, Ecuador, Suiza, Italia,  México, Argentina, Uruguay, Colombia, Estados Unidos, Chile, Cuba, Venezuela, España, Rusia, Israel y Paraguay. Ha participado en 13 antologías internacionales con poesía, haikus, poemínimos y microcuentos. Radica en Irapuato, México desde 1991.

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PRIMERA LÍNEA

 

Mientras trato de escribir,

mastico un poco de sol.

 

Las hojas sueltas

y

pálidas,

me rodean.

 

Pasan poco a poco los minutos

y

expulso lentamente

la primera línea de un poema.

 

Escritura escarpada, ambigua e infinita.

 

Plasma historias

de pesimismo maldito

y

soledades humanas,

que conducen a una batalla

de final incierto.

 

 

POESÍA EN MOVIMIENTO                   

 

La palabra poética es pájaro.

En su vuelo,

buscando dialogar con los dioses

esquiva las lanzas del astro rey,

dejando a su paso

cristalitos de mar aéreo.

El verbo incandescente

hace que la neblina de la tinta

se vaya disipando.

Fluyen letras en bandadas

tejiendo poesía en movimiento

y al nacer los versos

son coronados con aureolas

de polvo solar.

 

 

ARCO IRIS

 

El vagabundo gris urbano

camina sin rumbo fijo,

pateando los objetos que se cruzan

en su camino.

 

Entre sombras

y la basura del tiempo

como lo patearon a él.

 

Decepcionado y aburrido,

buscando sin cesar el arco iris de la vida.

 

 

TANGO LLORÓN                                         

 

Las voces siguen llegando,

el viento

trae esa oleada de vida

desde la urbe del insomnio.

 

Las abultadas torres cual oscuros profetas

perdidos

en códigos de sombra

como el llanto y la risa

que brotan gemelos.

 

Alrededor

no hay más que angustias,

el vacío cubre todo.

 

Mientras,

escondido y agazapado

entre los intersticios

de la realidad,

música piazzoliana,

llora un tango.

 

 

NAVEGAR EN TZINTZUNTZAN

 

El árbol de tronco

largo y fino,

emerge entre las yácatas.

 

Sus raíces profundas

y fuertes

como el pueblo

al que da sombra.

 

Árbol viejo, inflexible,

que alberga en su tiempo

historias mágicas.

 

Un mundo de piedra me rodea.

 

Hay huellas en la roca.

 

Los petroglifos comunican,

esencia de una cultura,

efluvio ancestral.

 

Silenciosos muros se yerguen

entre la tierra

y el cielo.

 

En la piedra hay movimiento.

 

Mi mirada tropieza con una lagartija gris.

 

Se escurre entre las grietas oscuras.

 

Son los espíritus de los guerreros,

al menos, siempre lo he pensado.

 

Los guardianes de la ciudad.

 

Tierra roja, húmeda,

de a ratos me envuelve

una angustia milenaria.

 

Tomo la manito de Camila,

y juntos miramos el lago,

a lo lejos una barca nos dice:

“navegar es necesario”.

 

 

VENCIDOS

 

Una gaviota solitaria

anuncia la llegada

de los barcos vencidos.

 

No había agitados cardúmenes

en el sótano de las aguas

del Río de la Plata.

 

Estocada mortal a los

pescadores.

 

En el muelle del puerto

las aguas filosas

hieren las rocas aullantes

que exhalan ruidos armónicos.

 

Mientras vuelan infinitas

mariposas de espuma,

la tarde va oxidándose

y se duerme la luz.