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DOROTHY R. VILLALOBOS
Nació en La Habana, Cuba (1949). Es ensayista, narradora y poeta. Graduada con una Licenciatura en Ciencias de Mercy College, una Maestría en Ciencias de la Educación de la Universidad de Long Island, una Maestría y un Doctorado en Educación de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Cursó estudios en historia y arte en la Universidad de Alcalá de Henares en España. Ha realizado estudios en el ‟Centro para la Población y la Salud Familiar” en el área de Educación de los Padres y el Programa de Igualdad en la Educación. Trabajó como maestra del sistema público de enseñanza de la ciudad de Nueva York por muchas décadas de su vida laboral. Ha colaborado con artículos, cuentos y poesía en diversos medios literarios nacionales e internacionales. Fue miembro del Círculo de Cultura Panamericano (CCP) con sede en Nueva Jersey y de la Asociación de Licenciados y Doctores de Español en los EE.UU. (ALDEEU). En la actualidad, es miembro de la Asociación Prometeo de Poesía en Madrid, España, y de la Academia Iberoamericana de Poesía, capítulo de Nueva York, en los Estados Unidos. Es autora del libro de cuentos Un zoológico peculiar y otros asuntos (Ediciones Baquiana, 2021).
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SOY POESÍA
Soy el verso que germina en el silencio del alma,
Semilla de emoción en terreno fértil de consciencia.
Como la niña que descubre el mundo en cada trazo.
Así nací yo, sin aviso, así.
Soy la caricia del viento en la piel de la montaña,
El beso ardiente del sol al horizonte moribundo.
Melodía que brota del vientre del violín,
lluvia que despierta la tierra en primavera.
Soy la danza de las hojas en el vals del otoño,
el suspiro del tiempo en el reloj de las estaciones.
Llegué sin anunciarme, como ladrón de almas,
robando lágrimas para sembrar sonrisas.
Soy el reflejo de la luna en el espejo de la noche,
la pureza efímera de los copos de nieve
que cubren de silencio la mañana
Soy la sombra de la muerte, impredecible,
que transforma el miedo en belleza inesperada.
Me adentré en los laberintos del ser
Sin pedir permiso, sin hacer preguntas.
Encendí la llama de pasión en las venas del poeta
Y dejé que el fuego de las palabras lo consumiera.
Ahora habito en cada latido, en cada suspiro,
Prisionera voluntaria de un corazón que late en versos.
Por mucho que intentes liberarte de mi abrazo,
soy la voz de tu silencio, el eco de tu existencia.
Soy la poesía, el grito mudo de tu esencia,
La verdad desnuda vestida de metáforas.
En mi encuentras el refugio de tus sueños,
y el valor para enfrentar tus miedos.
Soy principio y fin, pregunta y respuesta,
el misterio eterno que te impulsa a crear.
Soy la poesía y en ti he encontrado mi hogar eterno.
¿QUÉ ES UN POEMA?
te has preguntado alguna vez
¿qué es un poema?
Poema es la palabra,
el pensamiento, el amor,
el misterio y, muchas veces, el dolor.
El sufrimiento, ¿poema?
Dirán que no saben sentir.
Un poema es la historia
de un pensamiento furtivo,
de una quimera o de una ilusión
que ha quedado en el olvido.
Poema es el día con su resplandor,
la noche con las estrellas
y su luna de plata.
Es el susurro del viento
y el rumor del mar en calma.
Poema es la sonrisa de un niño,
la alegría del anciano
al ver un nieto nacer.
Es la caricia del tiempo
en las arrugas del ayer.
Poema es el canto a la paz,
a la mañana, a la ternura.
El grito silencioso
de un corazón que perdura.
Poemas es la vida misma
que marca sus días con la pluma.
Es el eco de los sueños y el reflejo de la luna.
Poema es saber que estás viva
Y dejar tu huella en la escritura.
Es la eternidad condensada
en cada verso que perdura.
MI VOZ
Mi voz, río de palabras, busca oídos como orilla.
Quiero que resuene entre montañas y valles
un eco que baile con el mar y acaricie el cielo.
Un susurro de suave brisa a las flores y mariposas,
que, como notas musicales, colorean mi jardín.
Melodía matutina que invita a los pájaros
a un festín de semillas en mi balcón.
Para los gatos, mi voz es hogar y sustento,
faro en la noche que guía a refugios cálidos.
Y para los venados, discreto rumor en el patio
que promete seguridad en su verde santuario.
Mi voz, normalmente suave como seda,
se transforma en trueno de justicia
cuando el dolor ajeno, como espina,
se clava en mi conciencia despierta.
Es himno de libertad que rompe cadenas,
lección que ilumina mentes en tinieblas,
escudo que protege a los indefensos.
Mi voz: semilla de paz en tierra de conflictos,
raíz de amor en el jardín de la humanidad.
EL PASO DEL TIEMPO
El tiempo desliza su sombra a mi lado,
silencioso, como un susurro en la penumbra,
intentando ocultar las huellas de los días,
esos que han tejido la trama de mi existencia.
Pero las cicatrices de las horas vividas
no se pueden desvanecer con el eco de su paso,
y aunque el tiempo se detuviera,
los recuerdos seguirán vivos,
latentes, en algún rincón del alma.
Si el tiempo pasa en silencio
es porque en mi interior
no deseo despertar esos fantasmas
que duermen en lo más profundo de mi ser.
LA TRISTEZA CAMINÓ POR LA CIUDAD
(11 de septiembre de 2001)
Despacio caminó la tristeza,
de negro el día vistió.
Con su traje largo a muchos cubrió,
de pena llenando la gran ciudad.
A su paso dejaba dolor y traición,
caudales de llanto por las calles corrían.
En despacio murmullo al río bajaban,
cantando un himno de soledad.
Bajando la mirada todos oraban,
un largo silencio todo cubrió.
Más tarde, en hondo sollozo se tornó,
y en un solo abrazo el pueblo se unió.
SEPTIEMBRE DE LUNA CLARA
(11 de septiembre de 2001)
En bruma y desespero se ahoga septiembre,
llanto y duelo visten de negro el alma.
Luna clara se mece en aguas heladas,
reflejando el dolor que no se calma.
Humo denso enturbia la mañana serena,
donde ayer los pájaros cantaban sin pena.
Llamas voraces devoran la calma,
arrebatando promesas, quebrando el alma.
Plegarias se elevan en noches frías,
lágrimas riegan mortajas vacías.
Septiembre cruel, de memorias amargas,
en el corazón, tus heridas son largas.
Torres que caen, sueños que se quiebran,
en este mes que el tiempo no cierra.
Luna clara, testigo silente,
ilumina el dolor de la gente.
Septiembre eterno, en mi ser clavado,
tu recuerdo persiste, nunca olvidado.
