BAQUIANA – Año XXVII / Nº 137 – 138 / Enero – Junio 2026 (Poesía V)

FOTO SECCIÓN POETICA

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FERNANDO FERNÁNDEZ

Nació en San Marcos, Departamento de Ocotepeque, Honduras. Poeta y narrador. Reside en Los Ángeles, California, desde hace varios años y forma parte del grupo de poetas hondureños que viven y se destacan en dicha ciudad, conjuntamente con poetas de otros países de Centroamérica. Participa activamente en actos poéticos y literarios en California y ha dedicado gran parte de su tiempo a la recogida y donación de libros para las bibliotecas del municipio de San Marcos en Honduras. Por esta razón, a través del consulado de Honduras en Los Ángeles se le dio un reconocimiento por su contribución a la cultura de su país. Su obra poética ha sido publicada en línea y en algunas antologías. También ha participado en festivales literarios en California y ha sido merecedor de varios reconocimientos durante su trayectoria como escritor. En el año 2025 el Círculo Literario Hispanoamericano de Los Ángeles publicó su poemario A la orilla del viento, que de acuerdo al poeta nicaragüense Iván Figueroa, quien estuvo al cuidado de la edición, nos señala que ‟En este libro de Fernando Fernández el amor y la muerte se presentan en una dimensión escatológica, propia de quien ha escudriñado la existencia con el misterioso lente de la poesía.”

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CLANDESTINO VIAJERO

En desveladas noches

de recuerdos desteñidos,

compañeros inseparables

se acomodan en mi pequeña mochila.

 

Deseo detener las horas

e iniciar en silencioso diálogo

la búsqueda de un refugio

que cobije mis restos

de viajero extraviado

en el infortunio.

 

 

VERDADES Y NAUFRAGIO

El viento ulula

su envejecido canto

por escarpados riscos

y caprichosas dunas,

mientras el mundo gira

descontrolado.

 

Aprendí de ancestrales costumbres

que nadie debe trazar mis límites

pues la verdad tiene doble filo,

suele ser terrible o hermosa.

 

 

EXIGUO EXISTIR

Despertó temprano el día

y me invitó a caminar

la vereda tapizada

con fragmentos de otoño

derribados por la ventisca

de la noche anterior.

 

Crujían lamentos bajo sutiles

suelas de dolor.

 

 

ALUCINACIÓN O SUEÑO

Suspendidos en el aire

Mis huesos vibran de incertidumbre.

 

Sospecho con incisivo tono

Que la vida está encaprichada conmigo.

 

Muchas veces he cerrado la puerta

y ella se las ingenia para volver a entrar.

 

Creo que la soberana del último suspiro

está enojada, llamo a sus aposentos

y no me abre.

 

 

TENGO POCO TIEMPO

para celebrar vivencias

y mucho, para enamorar la muerte.

 

Tranquilo en confortable morada

envidio la profundidad de la mar.

 

 

DESAMPARADO EN LA HABITACIÓN

Me desespera

la paciencia de los minutos.

 

Escucho improvisadas armonías

retozar en el aire.

 

Forzando un despertar enloquecido

en la rutina de ver qué pasa

sin que nada pase.

El ‟muerto equivocado”

no quiere aceptar

la realidad de seguir vivo.