BAQUIANA – Año XXVII / Nº 137 – 138 / Enero – Junio 2026 (Poesía II)

FOTO SECCIÓN POETICA

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HORACIO BIORD CASTILLO 

Nació en Caracas, Venezuela (1961). Poeta, articulista, ensayista y profesor. Licenciado en Letras, magíster y doctor en Historia por la UCAB. Se desempeña como investigador del Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad en el Centro de Antropología “J. M. Cruxent” del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Sus intereses de investigación abarcan la etnohistoria, la etnicidad y la sociolingüística. Es profesor de la Universidad Católica Andrés Bello e individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua y de la Academia de la Historia del Estado Miranda. En la actualidad preside la Academia Venezolana de la Lengua. Sus artículos aparecen con regularidad en los diarios digitales: El Ucabista y La linterna azul (Reporte Católico Laico). Sus ensayos han sido incluidos en diversos libros de antropología, así como en la publicación OntosemióticaRevista Digital Latinoamericana de Semiótica y Educación, que tratan sobre sus investigaciones acerca de los diversos grupos aborígenes de Venezuela. En 1995 recibió el Premio Municipal de Literatura, mención Estudios Indígenas. Ha publicado los poemarios: Sueño que nunca llega (Venezuela: Alcaldía Los Salias, 1994); Cuaderno de Mérida (Venezuela: AVL, 2010); Retazos (España: Editorial Siníndice, 2011); Quaderno de Quetzalan (Venezuela: Ediciones Grupo Tei, 2011); Mea estrellas la noche (Venezuela: Ediciones Grupo Tei, 2013); Quaderno de Brasilia (Venezuela: Ediciones Grupo Tei, 2014); y Tiempo de diluvio, tiempo de demonios (Venezuela: Círculo de Escritores de Venezuela y Editorial Diosa Blanca, 2021).

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LA NOCHE ENGENDRARÁ DRAGONES

y hormigas carniceras horadarán mis párpados

como las termitas ancianas borraron mis cuadernos,

los libros de cuentas y recetas, los documentos de identidad

Mea estrellas la noche y un líquido viscoso invade mi presencia

No encuentro la puerta, la casa, la calle

No tendré almohada esta noche,

sino el terrible desconcierto

de tu llama doble

Lo impredecible de la noche me hace temblar

al confundir la pesadilla con el sueño

 

 

NO ES TANTO

el ruido de las gotas

al caer,

ni las manchas negras

de las goteras

en el techo,

sino la sensación

de río sin agua,

de montaña sin flores,

de casa sin mesa,

de rostro sin ojos,

de amor sin besos,

que me invade

cuando las gotas

mojan mi cuerpo

o manchan mis libros,

cuando dañan el pan de la cena

o cuando desdibujan el rostro

niño

de mis hijos

atónitos en el portarretrato

 

 

ME ARROPA EL SILENCIO DE LA TARDE

y el horror pre-sentido

de no ser / hacer / construir

sino sutiles, indefensos

conatos de sueños

Me arropa el silencio de la tarde

y me consume la noche

que se ennegrece

 

 

Y MIENTRAS LAS AGUAS

claras, terrosas

de ímpetu vestidas

me recorren

te recorren

nos recorren

voy

vas

vamos

formando fuentes ríos lagos mares

este océano perfecto

que alberga cordilleras

de coral

y ciudades abatidas

por el devenir y la cólera

No hay gemido en proclamarlo

sino en saberse mutilado,

sutil

pasajero

pétalo desguarnecido de estrellas,

pero astro brillante en su centro

luz

vida

pequeño dios

que espera los compases indicados

para iniciar la danza frenética

del magma que, sin voces, aunque revuelto

horada y remoza

como si en verdad poderoso pudiera crear

 

 

TANTA SABANA

Tantos grillos

Tantas catedrales

Tantos órganos silenciosos

Tanta soledad

Hoy el teatro no abrió

Las máscaras

el bastidor

despidieron a los actores

Los títeres satisfechos se mezclaron con el público

seguros

displicentes

llenos de alborozo

y arena

 

 

UN ÁNGEL TAL VEZ EBRIO

camina por las veredas

Destruye setos y flores

Se oyen sus risotadas

Su canto es una tormenta de agua sucia

Sus alas al temblar convocan alimañas

y azotan hasta apagar las luces

Hurta, viola, depreda

La gente huye temerosa

Es un ángel sanguinario

altivo

prosaico

de esos que con razón cayeron