UN CUENTO MENOS TONTO (DE LO HABITUAL)
Es casi la hora del recreo. El maestro, don Luis, lee pausadamente un cuento infantil a sus alumnos. Ellos escuchan con atención, una atención, le parece a él, más concentrada de lo habitual. De repente, uno de ellos interrumpe la lectura del conocido relato infantil. Es Gonzalo Trinidad, el avispado hijo del carpintero …
Maestro, ¿por qué los cuentos son así de tontos…?
A su voz, se suman otras…
Sí, don Luis, por qué son tan mentirosos los cuentos. Aquí, en la colonia, los buenos nunca ganan y nunca terminan bien… Apoya, a Gonzalo Trinidad, su compañero de pupitre, el tuerto Pichón…
Don Luis no sabe qué responder, cierra el libro y titubea; le han pillado completamente desprevenido, más que la interrupción de la lectura –está más que acostumbrado–, lo que lo ha sorprendido ha sido el carácter de la objeción y el modo tajante de plantearla; y esos segundos de duda y de silencio del maestro son aprovechados por otras voces infantiles…
A mí, los buenos no me parecen más listos que los malos… Susurra la bella Dorita, la hija del chatarrero…
Es verdad, don Luis, mi hermano era bueno y no ganó nada… Se oye otra vocecita de niña, detrás de ellos…
Mi padre, tampoco… ¡Y era bueno, también!… Insiste, el tuerto Pichón…
¡Bien, tranquilos, muchachos!… Vamos a terminar este, ya sabéis que hay que finalizar siempre todo lo que se comienza… Responde, al fin, don Luis…
¡Sííí!… Gritan a coro, los demás alumnos, que han permanecido en silencio y a los que les está gustando el cuento que su maestro les está leyendo…
Guardad un poco de atención y, luego, hablamos de todo esto…
Levanta el libro y continúa leyendo; los niños atienden, en silencio, a las palabras que salen de sus labios, pero Gonzalo Trinidad, Dorita, el tuerto Pichón y la niña que los ha apoyado lo hacen sin entusiasmo. El buen maestro se da cuenta de ello y para, ahora, él, su lectura y, en medio de la expectación, les hace una pregunta…
¿Qué cuento, entonces, querríais escuchar…?
Los chicos no responden, están pensando y, ya se sabe, cuando los niños piensan, se les pone la cara de pensar, ese gesto típico, como medio enfurruñado, de cuando estamos cavilando seriamente… Finalmente, Gonzalo Trinidad se anima, carraspea levemente y dice…
Bueno, no sé, pero cuentos en los que los malos no sean tan malos y los buenos nos sean tan buenos… ¡No sé!…
Los demás compañeros de Segundo C lo miran, y la bella Dorita y el tuerto Pichón asienten con gestos ostensibles. Don Luis los contempla, con el libro que estaba leyendo en la mano, guarda silencio, unos segundos más, y le pregunta a Gonzalo Trinidad…
¿En qué clase de historia estabas pensando…?
¡No sé!… Contesta el niño… Por ejemplo, El Zarigüeya…
Y, cuando dice El Zarigüeya, todos los niños, y don Luis también, sufren un leve estremecimiento. Todos conocen la fama de El Zarigüeya, su sombra planea sobre toda la colonia, todos saben también que si las cuadras más tranquilas y seguras son las que rodean la escuela es porque un sobrino de El Zarigüeya es compañero de ellos, está en Tercero A.
El Zarigüeya rige con mano de hierro el destino de los habitantes de la colonia, es verdad, y ha matado con sus propias manos, todos lo saben; todos saben que sus negocios no son muy limpios, que hay madres que se han enfrentado a él: son las únicas que lo pueden hacer, pues a ellas las respeta; pero también saben que protege del acoso de la policía a las chicas del oficio, como dice su abuela, y a los horchateros y chamarileros de la colonia, de modo que los municipales saben que no deben molestarlos, pues él los protege…
El Zarigüeya es malo… Continúa, Gonzalo Trinidad… Pero no es solo malo, ¿verdad, don Luis…? Hay una canción que cuenta su historia, es como un cuento, pero no es tan tonto como los cuentos que usted nos lee, en los que los buenos son solo buenos y los malos solo malos y viven en pueblos preciosos o en bosques encantados y maravillosos; nosotros vivimos en la colonia, don Luis, aquí no hay prados, ni fuentes, ni robles, ni castillos…
No hay dragones que vuelan, aquí los dragones son de otro tipo y lo más es que te vuelan los sesos… Se burla, el tuerto Pichón, y todos ríen. Sus risas son limpias e inocentes aún…
Ya, pero… Protesta, don Luis… Pero también es bueno que divaguéis, de vez en cuando, con esos mágicos lugares de ensueño, que no sea todo ‘la colonia’; cuando seáis mayores lo comprenderéis…
¡Yo nunca seré mayor!… Afirma, tajante, el chico Gonzalo Trinidad… ¡Me iré con El Zarigüeya!… Añade, con una frialdad que espanta al buen maestro…
¡Y yo también!… Exclama, el tuerto Pichón…
Don Luis cierra el libro, baja la vista, se quita las lentes, sopla los cristales llenos del polvo de la tiza, se las ajusta, de nuevo; se da la vuelta y les dice, con acento cariñoso y algo sombrío…
Bueno, piratas de pacotilla, vamos a hacer algo antes del recreo, y dejémonos de filosofías. ¡Vamos a repasar la tabla de multiplicar!…
¡Nooo!… Grita, a coro, la chavalería…
Y, sin poderlo evitar, don Luis les responde en voz baja, como en una especie de descorazonador susurro…
Tenéis que saber calcular, al menos, el tiempo que os queda por delante…
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MATÍAS ESCALERA CORDERO
Nació en Madrid, España (1956). Poeta, narrador y dramaturgo. Es autor de las novelas Un mar invisible (2009), El tiempo cifrado (2014) y El sollozo del fin del mundo (en imprenta, 2023); así como de la colección de relatos Historias de este mundo (2011), y de los poemarios Grito y realidad (2008), Pero no islas (2009), Versos de invierno: para un verano sin fin (2014); Del amor: de los amos y del poder: de los esclavos (2016), Poemas del tiempo y del delirio / Poems of Time and Delirium (Edición bilingüe. Nueva York. 2019) y Recortes de un corazón herido: por la esperanza (2019). Ha sido galardonado con el premio de literatura dramática, Sala Margarita Xirgu, de Alcalá de Henares, por su obra de teatro El refugio (2009); y es autor de Memorias de un profesor malhablado (2013). Una parte de su obra ha sido traducida a diversas lenguas e incluida en numerosas antologías y obras colectivas. En su vertiente crítica, destacan el libro La (re)conquista de la realidad (2007), del que es coordinador, y su participación en el libro colectivo La República y la cultura. Paz, guerra y exilio (2009). Es miembro del consejo editor de Tierradenadie Ediciones y es asesor internacional de la revista de filología Verba Hispanica, editada por la Universidad de Ljubljana (Eslovenia), en la que fue profesor.
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