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DAYANA RODELO ORDOÑEZ
Nació en Colombia. Reside en España y observadora de la realidad social, cuya obra se define como una «reforma de vida» guiada por la balanza de Maat y el pulso de su «lápiz de la verdad». Como experta en transitar las sendas más complejas de la condición humana, su poética actúa con la «baquia» necesaria para descifrar los atajos entre la iniquidad y la justicia. Su voz explora temas como la infancia vulnerada, la soledad urbana y la resiliencia del espíritu frente a la indiferencia colectiva. Su estilo se caracteriza por una construcción lírica solemne que rescata la belleza en medio de la desolación. Actualmente, se encuentra próxima a publicar su primer poemario en España. Cabe destacar que la presente selección, titulada «Mundos en el umbral», constituye una obra independiente y exclusiva para Baquiana; forma parte de una vasta colección de trabajos inéditos que, tras años de gestación en la sombra y diferenciándose de su proyecto editorial inmediato, representa el núcleo de su madurez creativa. Reside en Lleida, donde continúa perfeccionando una obra que une el compromiso ético con la excelencia literaria. Su trabajo busca morder la «manzana de la realidad» para devolver al lector una mirada honesta sobre la condición humana.
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LA CAMINANTE DEL PORTAL
He caminado por la tierra
intentando descifrar el entramado
de porqués sin razón;
desde la arena del desierto,
que a su paso dejó una gran marca de intención,
con el sol de poniente otorgando
siempre su cálido resplandor.
Desvelándome que en cada encuentro
—Lo que el profeta dio a su voz—,
en cada batalla librada con gran clamor,
intentando siempre, en el momento exacto,
dar mi versión.
Me perdí entre telas y lienzos,
olvidando mi verdadera misión,
pero ya de vuelta a este tiempo,
desperté mi gran don.
Con la pluma en mi mano
y ese gran sol que dios plasmó,
traigo en mis hojas la razón
que, sin más demora, vengo a manifestar:
Que el verdadero dolor terrenal
solo reside en una gran verdad:
que los mortales tienen en sus manos
el saber cultivar todo lo que el mundo,
sabiamente, ha sabido otorgar.
EL TIEMPO SIN FIN
Por fin lo entendí todo:
el negro sobre el blanco, el rojo carmesí,
el azul de mis batallas, el ocre de mis sueños
y el amarillo de una flor de lis.
Aquella historia de fantasía
que conquisto mi niñez
fue sólo el presagio de mi nuevo fin;
no era el país de las maravillas,
era, en realidad, un mundo por descubrir
persiguiendo a un conejo que era el eje del
aprendiz.
Unas veces grande, otras envueltas en la pequeñez;
conceptos abstractos de infancia y adultez.
Una Reina de corazones que, en sus batallas, pudo
ver
la gran paradoja que el hombre no ha sabido
resolver.
Cortando cabezas, como apología de la nada,
no se dieron cuenta de su propia desnudez.
Y el tiempo, en su contra, dejaba dos destinos por
recorrer:
la verdad de un alma descarnada
o la mentira de la máscara de papel.
EL ESPEJO DE LA INIQUIDAD
Los vi llorar, pero también los vi cantar.
Los vi clamar y también orar.
Entre escombros se dibujaba la inocencia,
una infancia sacrificada por las armas
de la ignorancia e inmoralidad.
Un tablón su fogón, un metal su portal,
y unos harapos manchados de sangre su libertad.
Ya nadie puede especular;
sus ojos son el espejo de almas paganas
que no tienen más bandera que la iniquidad.
LA CELEBRACIÓN DE LA DESILUSIÓN
Entre la celebración de una nueva iniciación,
no he dejado atrás la gran desilusión.
Calles repletas esperando una bendición:
quizás la fortuna, quizás una buena unión.
Pero entre sombras se dibuja la soledad
de un pueblo desechado por las almas
que ignoraron su misión.
Olvidaron el llanto que el cielo derramó
sobre sus cabellos y de oro y ropajes
de dolor.
Risas dibujadas, un buen manjar para disfrutar,
mientras en la otra orilla, el hambre…
el hambre era su fiesta en la oscuridad.
EL JURAMENTO DE LA REALIDAD
Juro por todo mi ser que quiero entrar,
porque realmente es la única manera de brillar
con destellos de justicia y verdad.
Juro por ese sol que cada mañana me invita a
soñar,
que lo que estas manos plasman no pasará
sin ser el espejo donde se refleja la moral.
Juro por todo lo que no es posible jurar
que no permitiré que el fantasma de las mentes
insulsas
me logre encandilar hacia un paraíso de
aniquilación.
Llevando este juramento, creo poder nadar
por sedas de serpientes sin arrastrarme por su
obviedad.
Esa manzana prohibida yo sabré mordisquear,
solo dando el verdadero sabor de la gran realidad.
MUNDOS EN CUARTOS DE FRIALDAD
Ventanas diferentes, sombras en un solo compás.
Diferentes luces la incitan a demorar su paso
mientras se adentra en su controlada sobriedad.
El alma apesadumbrada imagina a la familia
sentada a la mesa, disfrutando de un día sin par.
Dos calles más adelante, una casa galante,
el padre que acuna al niño que el amor supo crear;
una madre en la cocina, llenando de aromas el
hogar.
Su mente no para de imaginar mundos cerrados
repletos de armonía y paz;
y ella sola, expectante, con la tristeza en sus ojos,
con una infancia consumida por la soledad del
umbral.
Queriendo ser protagonista de esas escenas,
con la cerilla encendida para calmar tanta frialdad.
