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CARLOTA CAULFIELD
Nació en nació en La Habana, Cuba (1953). Es autora de once poemarios, entre los que se encuentran 34th Street and other poems, Oscuridad divina, A Mapmaker’s Diary. Selected Poems, El libro de Giulio Camillo (maqueta para un teatro de la memoria/The book of Giulio Camillo (a model for a theater of memory) / Il livro de Giulio Camillo (modello per un teatro della memoria), Quincunce/Quincunx, Movimientos metálicos para juguetes abandonados, Cuaderno Neumeister/The Neumeister Notebook, Los juguetes de Bertrand / Bertrand’s Toys y GHROMYT (Poesía visual, en colaboración con J.M. Calleja. Entre sus reconocimientos literarios se destacan el Premio Internacional “Ultimo Novecento” (Italia, 1988). y el Primer Premio Hispanoamericano de Poesía “Dulce María Loynaz” (España, 2002). También ha recibido menciones destacadas en los premios Riccardo Marchi-Torre de Calafuria (Italia), Federico García Lorca (España-EE.UU.), Mairena (Puerto Rico), Premio Plural (México) y Latino/Latina Poetry (New York). En 1987 le fue otorgada la Beca Cintas por su obra poética. Su poesía ha sido traducida al italiano, japonés, coreano y francés. Es editora de Voces viajeras. Poetas cubanas de hoy y de From the Forbidden Garden. Letters from Alejandra Pizarnik to Antonio Beneyto. Co-editó The Other Poetry of Barcelona, No soy tu musa. Antología de poetas irlandesas contemporáneas, Mercedes de Acosta, Imposeída, A Companion to US Latino Literature y Barcelona: Visual Culture, Space and Power. Otras publicaciones incluyen A Fish Pierced the Moon (traducción de haikus de Gustavo Vega), A Barbarian in Barcelona (Traducción de Un bárbaro en Barcelona de Antonio Beneyto), ALFABESI en Ariel GAngi, Martin GuBbins, J.M. Calleja y Carlota CaulfielD ario y Fashionable. Una poeta adicta a la moda. Entre 1987 a 1992 fue la editora de la gaceta literaria El Gato Tuerto. De 1998 al 2002 editó Corner, una revista internacional en línea dedicada a las vanguardias literarias y artísticas. Se ha exhibido su obra visual y colaboraciones con otros artistas en galerías de España y México. Fue escritora residente y profesora visitante distinguida en el Institute of Germanic & Romance Studies de la Universidad de Londres, la Universidad de Gröningen (Países Bajos), University College London, Universidad de Barcelona, Pomona College, NMSU y Toronto University. Del 2016 al 2019 fue la W. K. Keck Professor de Escritura Creativa del Mills College (en la actualidad Mills College at Northeastern University) donde tuvo una cátedra de Culturas y Literaturas Ibéricas y Latinoamericanas entre 1992 y 2024. Caulfield divide su residencia entre California y New Mexico.
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GORRIÓN
Exhibe mi plumaje el polvo marrón
de las urbes, y despliegan
las pocas rayas blancas de mi cuerpo
una imprecisa sinfonía:
chuipchíu-chuurp-chelp chirp chirp chirp.
Mi canto anuncia la primavera.
Tú, marinero de muchos mares,
si completas ese largo viaje
y encuentras por fin su destino,
no dejes de tatuar mi imagen
en tu cuerpo.
Crucé muchos océanos hasta llegar
a New York en 1850.
Allí comenzó todo:
hice del Central Park mi casa
y fui testigo del nacimiento
de lo extraordinario y lo sórdido
de una ciudad en perenne transformación.
Mi prole se rebeló contra la urbe
y escapó a los valles, las montañas,
los desiertos.
Eh, transeúnte,
contempla las estrellas y lega
ese saber contradictorio y vago de la suerte.
Observa mi presencia al alba
y te daré buenas noticias.
CARPINTERO PELUDITO
Amo los huertos frondosos
Y los bosques apacibles.
Aunque soy pequeño,
el movimiento inusitado de mis alas
es cómplice de las plumas rígidas
de mi cola y hace de mí un experto
trapecista en árboles y postes de luz.
Trípode perfecto
que requiere toda buena fotografía.
Obsérvame.
Siento orgullo de mi lengua
larga, fina, pegajosa,
semejante a un extractor
y más potente
que cualquier máquina.
Ningún insecto escondido
se salva de mi succión.
Y para completar mi retrato
Añado
la blancura de mi pecho,
la raya egipcia en mis ojos
y el gorrito negro ceñido a mi cabeza.
El diseño de mi cuerpo
encuentra su perfección
—me dicen—
en el rojo lunar caprichoso
que llevo en la nuca.
Me llaman rayo, rumor y ser
de antiguo oficio.
Mi pico construye
su propio ataúd
mientras mis pensamientos
giran y giran como un carrusel
y tamborileo sin descanso:
Taktaktak-taktaktak-i-i
SALVIA TRILLADOR
Mi mayor placer es el canto.
Persigo voces de líquido lenguaje,
trinos a imitar, jubiloso karaoke
tras mi primo, el pícaro sinsonte.
Suelto sin mucha lógica
un dulce trino bisílabo:
wi-wi wi-wi wi-wi wi-wi
¡Cuidado!
¡No me confío demasiado
cuando estoy en tierra!
Me digo:
¡Desafía piedras y frota tu barbilla
blanca contra las semillas!
Construyo plataforma sobre plataforma,
Mezclo hormigas, bibijaguas y grillos,
frutillas y alguna que otra pluma gris
hasta amasar un cemento indestructible.
Tejo una espesa colcha
para el plácido descanso,
hilos de incubación y persistencia eternos.
Una obra de arte
son mis huevos de puro azul.
Vuelo, vuelo y vuelo por diecisiete días:
termina mayo, llega junio
y toda mi prole de barbillas blancas se alegra.
Canto, aunque no tenga público.
CARDENAL
Por mis hábitos y mi máscara negra
me llaman el misterioso,
El colorado, el elegante.
En fin, ¡soy único!
Multiformes rojos se apoderan
de mi cresta, mi garganta, mi pecho,
la punta de mis alas.
Un persistente bermellón
hace relucir mis plumas grises.
Es cierto que nazco con muchos tonos,
pero prefiero bermejo y con este
espectacular copete granate
Semejante a un sombrero de Isabella Blow.
Madrugo y después me escondo
entre la santolina hasta el atardecer.
Si me tiendes una mano con anís, hinojo,
azafrán o yerbabuena,
echo a volar hasta tus dedos:
olfateo y te elevo la imaginación.
En amores me vuelvo una melcocha
en cortejo de cantos azucarados
y casi pierdo la cabeza
de tanto moverla de un lado al otro.
Mi vida despliega su trama
en discretos huevos
donde el gris y el verde se confunden.
Tengo sosiego.
A veces me creen emisario
de divinidades y poderes celestiales.
Tengo el don de seducir
a quien se acerque.
No lo niego.
Mi peculiar canto
son notas de claros silbidos
que se aceleran
En escala ascendente
—do re mí fa sol la sí do—
Para volverse un lento trino
de silbidos y gorjeos
—do sí la sol fa mí re do.
Las melodías de mi flauta mágica
son para optimistas,
soñadores y noctámbulos:
fuiifuituituiuiuuuííturíííí.
Contra depredadores
emito el sonido agudo
chir chir chir boit-boit-boit
¡Sálvese quien pueda!
